Sierra Nevada está por establecer una red inteligente orientada a monitorear el cambio climático y sus efectos sobre los ecosistemas de alta montaña. El proyecto, impulsado por la Universidad de Granada y financiado con aproximadamente 5.727.000 euros, de los cuales el 85% proviene del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), incorporará tecnología de sensores avanzados e inteligencia artificial para registrar datos climáticos, ambientales y biológicos en tiempo real. Esto permitirá una mejor toma de decisiones en relación a la conservación de hábitats y el manejo sostenible de la ganadería.
La nueva infraestructura servirá como un nodo de computación que analizará grandes volúmenes de datos, mejorando así la comprensión de la pérdida de biodiversidad y las alteraciones en los ciclos hidrológicos que resultan del calentamiento global. Los dispositivos de monitoreo serán instalados en puntos estratégicos de Sierra Nevada, enfocados en medir la calidad ambiental y la salud de los ecosistemas, convirtiendo esta zona en uno de los laboratorios naturales más avanzados de Europa para analizar la evolución de los ecosistemas en respuesta al cambio climático.