La reciente reestructuración del Gobierno de Castilla y León ha suscitado intensas críticas de parte de organizaciones ecologistas, especialmente de Ecologistas en Acción. Esta reorganización divide las competencias medioambientales entre varias consejerías, lo que genera incertidumbres sobre la coordinación de políticas vitales para la conservación del entorno. Las organizaciones advierten que esta fragmentación podría afectar la gestión de la biodiversidad, la calidad del aire y el cambio climático, aun en un contexto donde estos desafíos son cada vez más urgentes.
Una de las mayores preocupaciones radica en que la Consejería de Agricultura ahora abarcará competencias relacionadas con la biodiversidad y el cambio climático. Los críticos subrayan que priorizar los intereses económicos de la agricultura podría comprometer la protección de los ecosistemas y el patrimonio natural de la región. Ecologistas en Acción ha solicitado que se restablezca una única Consejería de Medio Ambiente para garantizar una gestión coherente y efectiva de los recursos naturales y la sostenibilidad.
Pese a las críticas, la inclusión de Energía y Minas bajo el paraguas de Medio Ambiente ha sido valorada positivamente, aunque las organizaciones ecologistas insisten en la necesidad de una planificación rigurosa para evitar impactos negativos derivados de proyectos energéticos y extractivos. La controversia se desarrolla en un momento crítico, donde el cambio climático y la pérdida de biodiversidad son temas candentes en la agenda ambiental de Castilla y León.