La restauración de la biodiversidad y la renaturalización de ecosistemas son fundamentales para fortalecer la resistencia de los territorios españoles contra la desertificación y las sequías, según expertos de las organizaciones Global Nature y Rewilding Spain. Esta perspectiva se destaca en el contexto del Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía. Los especialistas argumentan que la naturaleza tiene la capacidad de regenerarse cuando se detienen las presiones humanas, lo que permite restaurar procesos naturales y optimizar la captación de agua.

La degradación ambiental es una preocupación creciente, con el 40 % de la superficie terrestre afectada y el 74 % del territorio español en riesgo de desertificación. Medidas como la recuperación de llanuras de inundación y la introducción de grandes herbívoros son mencionadas como estrategias para mejorar la permeabilidad del suelo, así como para reducir el riesgo de incendios. Este enfoque resalta la interconexión entre agua, biodiversidad y desertificación, subrayando que la gestión del territorio es crucial para combatir estos problemas y restaurar los ecosistemas degradados, como los humedales.

Los humedales son reconocidos como ecosistemas que pueden recuperar su equilibrio de forma natural. Por ejemplo, las lagunas de Ambroz, en Madrid, surgieron tras el fin de su explotación minera, convirtiéndose en un área rica en biodiversidad. A nivel global, estudios indican que los bosques tropicales y los manglares tienen una notable capacidad para recuperar su biodiversidad en un tiempo relativamente corto, evidenciando la resiliencia natural de los ecosistemas cuando se les permite regenerarse.