Guatemala se prepara para enfrentar una sequía extrema, alertando sobre el riesgo asociado al fenómeno de El Niño, que podría provocar una reducción significativa de lluvias entre junio y agosto. Este fenómeno impactará especialmente el Corredor Seco, una de las áreas más afectadas históricamente por la sequía, donde miles de familias dependen de la agricultura para su sustento. Las autoridades estiman déficits de lluvia de hasta 300 milímetros, lo que amenaza los cultivos de subsistencia como el maíz y frijol, y aumenta el riesgo de incendios forestales debido a las altas temperaturas y la vegetación seca.

Ante esta situación crítica, el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) advierte que al menos 18 de los 22 departamentos podrían verse afectados. Las condiciones climáticas asociadas con El Niño también pondrán en peligro la seguridad alimentaria y la disponibilidad de agua, exacerbando la ya frágil situación económica en comunidades rurales. En respuesta, las autoridades han implementado medidas de emergencia que incluyen protocolos de actuación, albergues y brigadas de respuesta para mitigar los efectos de esta sequía y posibles inundaciones futuras.