El embalse de La Serena, en Badajoz, ha alcanzado casi 2984 hectómetros cúbicos de agua, representando el 93% de su capacidad total. Este notable incremento se da tras un periodo de lluvias abundantes, lo que ha llevado a la Confederación Hidrográfica del Guadiana a realizar desembalses controlados para evitar desbordamientos. Es crucial asegurar un margen de seguridad en caso de nuevas lluvias intensas, haciendo de la gestión hídrica un reto significativo.

La Serena, que es la mayor reserva hídrica de España, no solo beneficia la agricultura de Extremadura, sino que también puede generar energía hidroeléctrica. Sin embargo, el buen estado del embalse no significa que el riesgo de sequía haya desaparecido. La adecuación de los recursos hídricos y la vigilancia constante son esenciales para afrontar los cambios climáticos y las expectativas de futuras sequías. Se enfatiza que la situación actual debe ser utilizada para modernizar sistemas de riego y optimizar el uso del agua, preparándose para condiciones futuras más secas.