La Universidad Miguel Hernández (UMH) ha realizado un avance significativo en la agricultura al desarrollar bioestimulantes que aumentan la resistencia del maíz y el tomate a la sequía y la salinidad. Este trabajo, en colaboración con Atlántica Agrícola, es esencial para enfrentar las dificultades que presenta el cambio climático en las zonas mediterráneas. Los bioestimulantes, que combinan hongos, bacterias y extractos de algas, mejoran la biomasa de las plantas y su capacidad de retención de agua, promoviendo un crecimiento más resistente y optimizando la salud del suelo.

Por otro lado, en la Región de Murcia, un equipo de investigadoras del CEBAS-CSIC liderado por Rosa Rivero está investigando tomates que pueden soportar condiciones climáticas extremas. Su estudio se enfoca en variedades tradicionales que han desarrollado defensas naturales contra el calor y la sequía a lo largo de generaciones. Estas investigadoras están analizando si la melatonina vegetal puede contribuir a mejorar aún más la resistencia de estos cultivos. Al combinar la investigación genómica con ensayos agronómicos en condiciones reales, buscan identificar mecanismos adaptativos que puedan ser útiles para asegurar la producción agrícola frente a desafíos climáticos futuros.

Ambos proyectos apuntan hacia la necesidad de fortalecer la agricultura frente a los efectos del calentamiento global, promoviendo técnicas que no solo aseguren la producción alimentaria, sino que también preserven la biodiversidad y la salud del suelo.