El embalse de Iznájar ha alcanzado una capacidad de almacenamiento de 802,766 hectómetros cúbicos, representando el 87,24% de su capacidad total de 920,233 hectómetros cúbicos. Este incremento es notable puesto que en febrero el nivel de agua era de solo el 30%. Aunque esto no indica que la sequía haya terminado, el aumento en la reserva de agua proporciona un respiro tanto para la agricultura como para el abastecimiento de agua de más de 200.000 habitantes.
Además, Iznájar no solo es fundamental para el suministro hídrico, sino que también juega un papel crucial en la gestión del río Genil, ayudando a prevenir inundaciones en varios municipios. La mejora en los niveles de agua ha permitido un cambio en la gestión de los recursos hídricos, pasando de una situación de urgencia a una gestión más estable y predecible. No obstante, es esencial continuar monitoreando la situación y gestionar este recurso con cautela, dado que las condiciones climáticas pueden variar rápidamente.