Un estudio de la Universidad de Córdoba sugiere que los suelos mediterráneos del sur de España comienzan a perder sus propiedades esenciales cuando las temperaturas superan los 40 grados centígrados. Este análisis, realizado junto a la Universidad de Bangor, destaca que las olas de calor no solo afectan a los humanos, sino también a los microorganismos del suelo, que son cruciales para el equilibrio de los ecosistemas. A partir de los 40 grados, la capacidad de estos organismos para capturar carbono disminuye significativamente, y prácticamente desaparece a los 50 grados.

El estudio exploró dos tipos de suelos, uno calcáreo de Córdoba y otro ácido de Badajoz, utilizando isótopos radiactivos para evaluar la respuesta de la respiración microbiana a distintas temperaturas. Como solución, se investigó la incorporación de bioenmiendas orgánicas, como el alperujo, un residuo de la industria del aceite de oliva, y otros restos orgánicos. Los resultados mostraron que estas enmiendas pueden mejorar significativamente la resistencia térmica del suelo y la disponibilidad de fósforo, lo que resalta la importancia de las estrategias de economía circular para la sostenibilidad ambiental.