La industria cerámica en Castellón se encuentra en el centro de un importante debate tras la publicación del informe "Hablemos de cerámica" por Ecologistas en Acción. Este documento destaca que, aunque el sector es fundamental para la economía local, también es una fuente considerable de contaminación atmosférica y tiene un elevado consumo energético, además de presionar los recursos naturales. La dependencia de gas fósil en la producción conlleva emisiones de gases de efecto invernadero que afectan tanto al clima como a la salud pública.

Ecologistas en Acción propone una transformación del sector que incluya la descarbonización y la reducción de materiales, al tiempo que defiende salvaguardar los derechos laborales. Subrayan que el cambio tecnológico no es suficiente y que es crucial cuestionar el volumen de producción y su impacto territorial. Por su parte, la alcaldesa de Onda, Carmina Ballester, ha hecho un llamado a las instituciones europeas para que comprendan la realidad industrial del sector antes de implementar normativas que puedan amenazar el empleo y la competitividad en la región. Insiste en que cualquier proceso de sostenibilidad debe ir acompañado de soluciones reales y condiciones de mercado favorables.

El debate se intensifica ante el riesgo que representa la regulación europea, que podría tener efectos económicos y sociales profundos en comarcas como la Plana Baixa, que dependen en gran medida de la cerámica, un sector que sostiene más de 70.000 empleos directos e indirectos. Las comunidades locales están cada vez más preocupadas por las emisiones, en particular las partículas PM10 y PM2,5, lo que refuerza la necesidad de un enfoque equilibrado que integre la sostenibilidad con la competitividad en el contexto global.