Las lagunas de Ambroz, localizadas entre los barrios de Vicálvaro y San Blas en Madrid, se enfrentan a una grave amenaza tras la aprobación de la reapertura de una mina de sepiolita por parte del gobierno regional. Este ecosistema singular, que ha recuperado su biodiversidad en las últimas dos décadas, alberga más de 1.800 especies de flora y fauna, incluyendo 12 especies protegidas. Como respuesta, cientos de residentes se unieron en una cadena humana para rodear la Laguna Grande, exigiendo la revocación del permiso para la explotación minera y la creación de la «Casa de Campo de Ambroz».

Los manifestantes, entre ellos el divulgador Javier Peña, subrayaron la importancia de proteger este humedal, que no solo sirve como pulmón verde para Madrid, sino que también podría albergar una biodiversidad aún mayor si se preserva adecuadamente. De acuerdo a un estudio de SEO/Birdlife, la conservación de esta área es crucial para fortalecer su ecosistema, que actualmente enfrenta riesgos no solo por la minería, sino también por planes urbanísticos promovidos por el Ayuntamiento de Madrid. La industria minera tiene proyectada su actividad hasta 2037, lo que podría afectar gravemente la calidad de vida de los vecinos.

La Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid, representada por su presidente Quique Villalobos, hizo un llamado a las autoridades para proteger este valioso entorno natural, enfatizando que la comunidad no puede permitirse perderlo. La iniciativa ciudadana incluye una plataforma para firmar una petición que exigen la paralización de los permisos para la explotación minera y la protección de las Lagunas de Ambroz.