Las noches calurosas, caracterizadas por temperaturas mínimas que no descienden de los 25 grados, representan un verdadero riesgo para la salud en España. El profesor emérito de Fisiología de la Universidad de Barcelona, Ginés Viscor, señala que prolongadas olas de calor pueden deteriorar el sistema inmunológico y aumentar la irritabilidad. Este fenómeno se ha intensificado, siendo la primera ola de calor del año responsable de al menos 212 muertes, destacando el 23 y 22 de junio como los días más cálidos desde 1950.

La falta de variación térmica entre el día y la noche, causada por el diseño urbano de las ciudades, agrava el problema. Los expertos sugieren instalar ventiladores de techo y la creación de refugios climáticos para enfrentar el estrés térmico. Además, se hace un llamado a la hidratación, especialmente en personas mayores, quienes son más vulnerables a los efectos del calor extremo. La recomendación incluye no solo agua, sino también bebidas isotónicas y cervezas sin alcohol debido a sus propiedades hidratantes y refrescantes.