La reciente ola de calor en Europa ha demostrado ser excepcionalmente intensa y se ha vinculado claramente al cambio climático, que ha avanzado 1,4 ºC desde la revolución industrial. Investigadores del grupo World Weather Attribution afirman que olas de calor como la actual serían prácticamente inviables sin la influencia del calentamiento global. Este fenómeno ha generado temperaturas récord en varias ciudades, alcanzando los 45.1°C en Andújar (Jaén) y 44.3°C en Pissos (Francia), además de múltiples alertas meteorológicas en España y Francia, que lideran las cifras de fatalidades con 212 y 58 muertes, respectivamente. La duración y la precocidad de esta ola de calor son alarmantes, superando los picos históricos tanto en primavera como en verano.

El cambio climático, alimentado por las emisiones humanas de gases de efecto invernadero, ha incrementado la probabilidad y la duración de estos eventos extremos a una velocidad que duplica el promedio global en Europa, con un calentamiento de 0.56°C por década. La falta de adaptación y la presión sobre los sistemas eléctricos debido a la alta demanda de refrigeración han ocasionado disrupciones significativas, afectando la salud pública y la economía. Sin una acción decisiva para reducir las emisiones, se prevé un aumento considerable en el número de muertes relacionadas con el calor, además de pérdidas millonarias en la agricultura y riesgos considerables de incendios forestales. Las olas de calor se han convertido en la causa más letal de fenómenos atmosféricos en Europa, y su manejo exige urgentes medidas de adaptación y mitigación.