Greenpeace ha denunciado vertidos de aguas contaminadas con metales pesados en Aznalcóllar, que amenazan seriamente el río Guadalquivir. La organización indica que este problema se ha visto agraviado por la reciente autorización del gobierno andaluz para reactivar la minería en la zona, lo que podría resultar en el vertido de hasta 85.520 millones de litros de aguas dañinas durante casi dos décadas.
Las evidencias documentadas muestran que aguas contaminadas, que provienen de los lodos tóxicos acumulados desde el desastre minero de 1998, siguen filtrándose al sistema fluvial. Greenpeace advierte que esta reapertura minera, junto al proyecto de Cobre Las Cruces, podría incrementar por diez la contaminación del estuario, teniendo efectos devastadores en ecosistemas protegidos y en la salud pública. Investigaciones han revelado la presencia de metales pesados en peces y crustáceos, lo que plantea serios riesgos para la seguridad alimentaria y la salud de la población local.
Este escenario alarmante se suma a la presión existente sobre el Parque Nacional de Doñana, ya que los vertidos no solo deterioran el entorno natural, sino que también amenazan múltiples sectores económicos, incluyendo la agricultura y la pesca. Ante esta situación, Greenpeace y otras organizaciones han solicitado la paralización inmediata de estos proyectos, enfatizando que se necesita una evaluación independiente del impacto acumulativo.