La apertura de un estadio temporal para que Shakira realice su residencia en Madrid ha suscitado un intenso debate sobre los costos logísticos y ambientales asociados a este tipo de eventos. Aunque se argumenta que reducir los desplazamientos del artista y su equipo disminuiría las emisiones de dióxido de carbono, la realidad es que la huella climática se traslada al público asistente. Un análisis del MIT revela que los viajes de los espectadores pueden generar el 77% de las emisiones durante un evento musical, lo que pone de relieve el impacto negativo de estas residencias en términos de sostenibilidad.

El recinto Iberdrola Music, elegido para construir el 'Estadio Shakira', generará un significativo flujo de turismo, con un aumento de vuelos internacionales y trayectos en vehículos privados. De este modo, el ahorro en emisiones por parte de los vuelos de la artista queda opacado por las miles de toneladas de CO2 que emitirán los aviones de los asistentes. Además, el diseño del estadio temporal y del complejo anexo Parque Macondo, que incluye componentes no sostenibles como la importación de vegetación desde América Latina, plantea interrogantes sobre la verdadera capacidad de este modelo para ser ambientalmente responsable.

En un contexto donde ya existe infraestructura permanente en la ciudad, la creación de un estadio modificado para 50.000 personas podría ser vista como una decisión perjudicial para el medio ambiente. Al final, el modelo actual parece privatizar los beneficios logísticos para las promotoras mientras socializa los costes ambientales.