La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha hecho un llamado urgente a la inversión de 60.000 millones para mitigar la dependencia global de las tierras raras provenientes de China. Este país controla aproximadamente el 60% de la producción global y más del 90% del refinado de estas materias esenciales, lo que pone en riesgo sectores estratégicos como el automotriz, la energía y la tecnología. Se espera que de aquí a 2035 se produzca un déficit notable en la capacidad de extracción y refinado fuera de China, con solo el 50% de las necesidades de minería cubiertas.
Además, las limitaciones a la exportación impuestas por China han evidenciado la fragilidad del sistema global y la amenaza de interrupciones en la cadena de suministro. La AIE sostiene que, aunque la inversión requerida es considerable, esta resulta pequeña en comparación con el impacto económico que podría ocasionar un colapso en el suministro. Las soluciones propuestas incluyen el reciclaje, que podría reducir la demanda hasta en un 35% para 2050, así como la necesidad de cooperación global para impulsar nuevas capacidades en la cadena de valor de las tierras raras.