En Ciudad de México, un proyecto pionero está utilizando filtros elaborados con cabello humano para limpiar los contaminados canales de Xochimilco. Esta estrategia tiene como objetivo facilitar el regreso del ajolote, una especie casi extinta que ha visto mermada su población debido a la contaminación severa de su hábitat. Se estima que la población de ajolotes ha caído drásticamente, pasando de cientos de ejemplares por kilómetro cuadrado a cifras cercanas a la extinción. Los dispositivos, que pueden retener hasta cinco veces su peso en contaminantes, han sido instalados en embarcaciones y están diseñados para permanecer en el agua durante hasta dos meses. Estos filtros son capaces de absorber aceites, grasas y otros contaminantes, gracias a la estructura natural del cabello.

La iniciativa ha unido a 33 estéticas y barberías que recolectan alrededor de 202 kilos de cabello al año, transformando este material desechado en herramientas relevantes para la limpieza de los canales. Esta transformación genera un modelo de negocio sostenible que fomenta la participación comunitaria en la conservación de la biodiversidad. Además, se destaca que, si se implantaran los filtros en 500 trajineras, se podría alcanzar una limpieza continua y a gran escala en el ecosistema local. A medida que el proyecto avanza, se espera que se complemente con iniciativas locales y ejemplos internacionales de éxito que han utilizado el cabello como recurso para la recuperación ambiental.

Este esfuerzo demuestra cómo pequeñas acciones cotidianas pueden tener un impacto significativo en la conservación del medio ambiente y resalta la necesidad urgente de abordar la crisis ecológica en uno de los humedales más emblemáticos de México.