Las tortugas mordedoras, originarias de Norteamérica, han dejado de ser una rareza para convertirse en una preocupación en el humedal de Torre Flavia, Italia. Estas tortugas, conocidas científicamente como Chelydra serpentina, no solo representan un riesgo para los ecosistemas locales, sino que su presencia podría alterar el equilibrio de especies nativas. La preocupación se extiende tras el hallazgo de varios ejemplares, y el responsable naturalista de Torre Flavia, Corrado Battisti, advierte sobre la posibilidad de que haya más individuos en la zona.

Ante esta situación, los expertos están implementando el uso de trampas flotantes, denominadas “balsas solares”, para capturarlas. Estas estructuras aprovechan la costumbre de las tortugas de salir del agua para calentarse al sol y, una vez que se suben, quedan atrapadas. Sin embargo, existe inquietud sobre la posibilidad de que las tortugas ya hayan comenzado a reproducirse en el humedal, lo cual complicaría aún más el control de la población invasora.

Las recomendaciones de los expertos son claras: cualquier avistamiento de una tortuga mordedora debe ser reportado a las autoridades competentes, ya que manipular el animal puede resultar peligroso. Por lo tanto, es fundamental educar al público sobre la importancia de no liberar mascotas en la naturaleza y abordar el problema de las especies exóticas desde su origen.