La abeja negra canaria busca actualmente protección oficial para garantizar su conservación, en un momento crucial para preservar este elemento singular del patrimonio natural de las islas. El Cabildo de Gran Canaria respalda esta reivindicación histórica del sector apícola, que solicita el reconocimiento formal de esta especie como raza ganadera autóctona. Esta medida pretende valorizar el papel esencial que desempeña la abeja en la polinización y la continuidad de los ecosistemas insulares.
La abeja negra canaria, adaptada al entorno insular, es fundamental para la conservación de la flora autóctona, refuerza la diversidad biológica y sostiene la economía rural a través de la actividad apícola. El Archipiélago cuenta con aproximadamente 1.250 apicultores y cerca de 35.000 colmenas, lo que refleja la importancia de esta práctica en el mantenimiento del patrimonio biológico y cultural de Canarias.
El reconocimiento oficial como raza ganadera podría abrir nuevas oportunidades para la protección de este tesoro natural, permitiendo implementar políticas de conservación más potentes y visibilizar la labor de los apicultores que contribuyen a la preservación de la abeja negra canaria. La protección de esta especie es, por tanto, no solo una necesidad ecológica, sino también un compromiso con la historia y cultura de las islas.