Marouane Laabbas el Guennouni, investigador en Bruselas, ha expuesto los desafíos que enfrentan los trabajadores a causa del estrés térmico exacerbado por el cambio climático. Destacando su experiencia personal, Laabbas señala que muchas trabajadoras, como su madre en una lavandería industrial, afrontan permanentemente condiciones extremas de calor, a menudo sin las medidas de protección adecuadas. Su reciente estudio concluye que la vulnerabilidad de ciertos grupos laborales está aumentando, debido a la falta de protocolos preventivos que deberían establecer los empleadores.

Laabbas argumenta que el estrés térmico es prevenible si las empresas asumen su responsabilidad. Para ello, propone una serie de medidas como la evaluación de riesgos térmicos, la hidratación adecuada y la disponibilidad de espacios de descanso frescos. Asimismo, subraya la importancia de reformar las normativas para que sean más proactivas en la gestión del riesgo térmico, en lugar de reaccionar solo durante olas de calor. De acuerdo a su investigación, la inacción frente a este problema puede costar tanto en salud como en economía, afectando la productividad y la capacidad laboral de los trabajadores de diversas industrias, especialmente en sectores vulnerables como la agricultura y la construcción.