Con la llegada del verano, el uso del aire acondicionado se vuelve habitual en los hogares españoles, pero es crucial ajustar su temperatura para evitar facturas elevadas. El experto energético Rafa Loza indica que la configuración óptima debe estar entre 24 y 26 grados. Esta recomendación coincide con las pautas del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), que sugiere que temperaturas de 26 ºC o más son suficientes para mantener el confort, especialmente si se utiliza ropa adecuada.
Un error común es creer que bajar el termostato a temperaturas más frías acelera el proceso de enfriamiento, cuando en realidad solo aumenta el tiempo de funcionamiento y, por ende, el consumo energético. Además, el uso de ventiladores puede mejorar la sensación térmica, reduciendo el consumo eléctrico comparado con un aire acondicionado. La atención a otros aspectos, como el mantenimiento del equipo y el aislamiento del hogar, también son determinantes para optimizar el uso del aire acondicionado y minimizar el gasto energético. Así, un ajuste efectivo de la temperatura y una gestión energética adecuada pueden resultar en un ahorro significativo en la factura mensual de electricidad.