En Madrid, el distrito de Retiro, que alberga a 120.000 residentes, no cuenta con ninguna piscina pública al aire libre, lo que ha llevado a los vecinos a utilizar fuentes ornamentales como alternativa para refrescarse durante el verano. Esta situación ha generado críticas hacia el Ayuntamiento, que justifica su rechazo a transformar estas fuentes en zonas de baño por razones de salud pública, lo que algunos ven como un argumento elitista. En contraste, en países como Islandia, el acceso a piscinas públicas es considerablemente mayor, reflejando un enfoque comunitario más fuerte.

Más Madrid ha planteado una iniciativa para crear una Red de Oasis Climáticos, que contemplaría 181 espacios públicos que ofrezcan agua, sombra y vegetación, promoviendo así la salud y el bienestar social en un contexto de cambio climático y olas de calor. Esta propuesta se enfrenta, sin embargo, a la necesidad de incorporar modelos de gobernanza más participativos, para asegurar que se fomente la colaboración entre la administración y la comunidad. En un momento donde la resiliencia urbana es vital, estas iniciativas buscan restaurar el derecho al acceso a espacios de refresco y fomentar la cohesión social entre los vecinos.