En respuesta a las elevadas temperaturas que han superado los 40 °C en París, los ciudadanos han recurrido a cubrir sus ventanas con papel de aluminio y otros materiales reflectantes, buscando frenar el calor en sus viviendas. Esta práctica, aunque improvisada y de bajo costo, evidencia una falta de preparación para afrontar el cambio climático, según el arquitecto Vincent Parasie.
Parasie señala que, si bien el papel de aluminio puede actuar como un espejo que refleja parte de la radiación solar, su efectividad es limitada una vez que el calor ha ingresado a la vivienda. En cambio, las soluciones más eficaces incluyen la instalación de protecciones exteriores y mejoras en el aislamiento de fachadas y cubiertas, elementos clave para mantener una temperatura confortable en el interior.
Este fenómeno también resalta la necesidad de un cambio en la diseño y construcción de viviendas, adaptándolas tanto para conservar el calor en invierno como para prevenir la entrada de calor en verano. La situación crítica que se vive en ciudades densas como París plantea un urgente llamado a la acción ante el cambio climático y la necesidad de rehabilitación urbana.