Un reciente informe del Observatorio de Sostenibilidad (OS) revela que España está lejos de cumplir sus objetivos de descarbonización. En 2025, las emisiones de las principales empresas del país aumentaron un 2,1 %, alcanzando un total de 92 millones de toneladas de CO2 equivalente. Los sectores más contaminantes son los de combustibles fósiles, representando el 37 % de las emisiones, y las refinerías, que aportan un 14 %, sumando así el 51 % del total. Esta tendencia representa un grave retroceso en la lucha contra el cambio climático, que debería estar avanzando de forma acelerada.

Empresas como Repsol, Endesa y Naturgy son protagonistas en este aumento, con emisiones que no han disminuido de manera significativa en los últimos años. Asimismo, el sistema de respaldo de la Red Eléctrica Española ha derivado en un desperdicio notable de energía renovable, con un 20 % de la energía solar y un 12 % de la eólica sin aprovechar. Esta ineficiencia subraya la resistencia al cambio hacia un modelo energético más limpio y la necesidad urgente de revisar y fortalecer las políticas climáticas del país. Si España no actúa, sus compromisos con las políticas europeas y su competitividad económica se verán gravemente comprometidos.