A pocos días del inicio de la Copa Mundial, Los Ángeles se enfrenta a importantes desafíos climáticos y de infraestructura mientras se prepara para este evento deportivo. La ciudad, que albergará también los Juegos Olímpicos en 2028, utiliza el Mundial como un ensayo para mejorar su infraestructura, con un enfoque en la sostenibilidad. Sin embargo, se prevé que esta edición del torneo sea una de las más contaminantes de la historia, exacerbada por las largas distancias entre sedes y el aumento del tráfico. Además, los recordados incendios forestales han dejado a muchos residentes desplazados y con la necesidad urgente de reconstruir.
Las autoridades locales están tomando medidas para mitigar los riesgos asociados a olas de calor, que pueden afectar a aficionados y personal en los estadios. Algunos planes incluyen la instalación de áreas de refrigeración y un mejor uso del transporte público, con la esperanza de que eventos como el Mundial fomenten su uso entre los ciudadanos. Aunque el deseo es dejar un legado duradero para la ciudad, queda por ver si las iniciativas actuales lograrán mejorar la calidad de vida a largo plazo y fortalecer la infraestructura en un contexto de crisis climática continua.