Este verano en España ha comenzado con un aumento notable de las temperaturas, con olas de calor que alcanzaron máximas de hasta 45ºC. Desde mediados de mayo, dos grandes episodios de calor han afectado al país, generando preocupaciones sobre la cantidad de olas de calor que aún podrían presentarse. Aunque los meteorólogos no pueden prever con exactitud la cantidad de estos eventos, los estudios sugieren que las probabilidades de experimentar un verano más cálido de lo habitual son elevadas.

Expertos y estudios climáticos apuntan que las olas de calor actuales son hasta cinco grados más intensas que las que podían observarse en las décadas anteriores, a causa del calentamiento global impulsado por las emisiones de gases de efecto invernadero. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y el Servicio de Cambio Climático de Copernicus han observado que este verano tendrá temperaturas superiores a la media, especialmente en la península Ibérica, con probabilidades de calor extremo que pueden superar el 70% en ciertas zonas.

A medida que avanzan los meses, las condiciones climáticas actuales multiplican las posibilidades de que se presenten más olas de calor, aunque su previsión sigue siendo complicada. Históricamente, España solía experimentar una ola de calor anual, pero recientemente ha adoptado la nueva normalidad de múltiples episodios prolongados de temperaturas extremas. Con el cambio climático, se esperan que las olas de calor sean más frecuentes y duraderas, afectando además la salud pública y los ecosistemas.