La ola de calor que azotó Alemania a finales de junio, con temperaturas récord de 41,7 grados centígrados, ha sido responsable de la muerte de más de 4.300 personas, según un informe del Instituto Robert Koch (RKI). Este documento indica que el total de muertes relacionadas con el calor entre el 6 de abril y el 28 de junio ascendió a 5.120, destacando que la mayor parte de las víctimas eran personas mayores.

El RKI explica que, aunque en algunos casos el calor se presenta como causa directa de las muertes, en muchos otros se trata de la combinación de altas temperaturas y condiciones de salud preexistentes. Para estimar el impacto de la ola de calor, se utilizan modelos estadísticos que comparan el número de fallecimientos durante semanas de calor extremo con otras semanas sin estas condiciones. Según la Oficina Federal de Estadística, el número de fallecimientos en la semana del 22 al 28 de junio fue un 30 % superior al promedio habitual, lo que sugiere que el impacto del calor podría ser aún mayor del reportado.