España ha sido identificada como uno de los cinco países europeos más vulnerables a los efectos económicos del cambio climático, según un informe de DataPulse Research. La combinación de veranos intensos, salarios inferiores a la media europea y la escasa disponibilidad de sistemas de refrigeración en los hogares está agravando el impacto del calor extremo. La renta mediana anual en España, que se halla en 19.250 euros, es considerablemente más baja que la media europea, lo que restringe la capacidad de las familias para afrontar gastos energéticos aumentados durante el verano.

Entre 1980 y 2020, las olas de calor en España han crecido a un ritmo alarmante, pasando de 10-12 episodios por década a 24. Las condiciones también han llevado a un aumento en las muertes atribuidas a este fenómeno, con más de 3.600 fallecimientos reportados en el verano de 2025. Según un estudio realizado por Idealista, solo el 41% de las viviendas españolas cuenta con aire acondicionado, lo que se vuelve cada vez más necesario frente a las temperaturas extremas.

El desafío es mayor para el sur de Europa, donde las temperaturas elevadas se combinan con salarios bajos. Aunque España no tiene la electricidad más costosa de Europa, la relación entre el costo energético y los ingresos familiares es preocupante. Este factor resalta la dificultad que enfrentan muchas familias a la hora de adaptarse a las condiciones climáticas actuales y futuras.