La transición ecológica en Europa enfrenta un obstáculo significativo: la falta de instalación de medidores inteligentes en los hogares. Aunque se presentan macroproyectos renovables como solución, estos dispositivos son fundamentales para reducir las facturas de electricidad y evitar apagones al gestionar la demanda en tiempo real. A pesar de su importancia, la implementación de medidores inteligentes sigue siendo lenta, y la falta de sanciones vinculantes en la Unión Europea permite que esta situación persista.
Los medidores inteligentes permiten monitorizar el consumo cada 15 minutos, lo que ayuda a los usuarios a modificar sus hábitos para economizar en sus facturas. Además, estos dispositivos son esenciales para que las distribuidoras puedan gestionar las cargas en momentos de alta demanda, evitando así cortes de electricidad. Sin embargo, la dependencia de las eléctricas de un sistema poco transparente está frenando el desplegado de estas herramientas imprescindibles, dejando en un segundo plano la urgencia de una transición ecológica real y efectiva.