El efecto 'isla de calor urbano' se traduce en diferencias significativas de temperatura dentro de las ciudades, siendo Madrid una de las más afectadas con hasta 8,5 ºC de variación entre zonas urbanizadas y espacios verdes, según el análisis Urban Heat Snapshot de Arup. Este fenómeno pone de manifiesto cómo la falta de vegetación y el uso de materiales como el asfalto contribuyen al aumento de las temperaturas, especialmente por las noches, lo que puede generar problemas de salud en la población, en particular entre los ancianos y los niños.
Arup ha identificado que en Madrid más de 500.000 personas, incluyendo 313.000 mayores y 178.000 menores, están expuestas a temperaturas nocturnas peligrosas. A la par, estudios resaltan el impacto del calor en la mortalidad, situando a España entre los países europeos con más muertes atribuibles al calor. Esto resalta la necesidad de adoptar estrategias que prioricen la naturaleza, como aumentar las áreas verdes, implementar suelos permeables y cambiar la infraestructura arquitectónica, para mitigar los efectos del calor y mejorar la calidad de vida en las urbes.