El urogallo, una especie en riesgo crítico de extinción en España, está mostrando algunos signos de recuperación debido a las iniciativas de cría en cautividad y la restauración del hábitat, aunque la situación varía significativamente entre comunidades autónomas. Desde 2018, el Ministerio para la Transición Ecológica ha coordinado esfuerzos junto a las comunidades, incluyendo un seguimiento genético y un programa de cría que ha registrado tasas de supervivencia superiores al 70%. En 2024, la población de urogallo cantábrico alcanzó los 209 ejemplares, un aumento del 8% respecto a 2019. Sin embargo, Aragón ha aportado cerca de 320 ejemplares de urogallo pirenaico, lo que resalta la disparidad en la recuperación de esta especie.
Por otro lado, la situación en Cataluña es preocupante. En 2025, se estimaron solo 245 machos de urogallo, lo que representa un desplome del 58% con respecto a los 581 machos contados en 2005. Este descenso se ha acentuado a pesar de las medidas de conservación implementadas por la Generalitat desde hace dos décadas. Los expertos advierten que el deterioro de los hábitats, la presión humana y el cambio climático son factores que amenazan gravemente a esta especie. Además, la introducción del lince boreal se está considerando como una medida para ayudar a controlar las poblaciones de depredadores que atacan los nidos de urogallo, lo que resalta la complejidad del problema y la necesidad de un enfoque multisectorial en la conservación del urogallo.