Benoît Dufay, un agricultor de La Bastidonne en Francia, ha comentado cómo el cambio climático está afectando el sector agrícola en su región. Desde 2018, las temperaturas han aumentado de manera significativa, favoreciendo el cultivo del pistacho, una especie que, aunque históricamente escasa en la región, está encontrando en las condiciones climáticas actuales un entorno propicio para su expansión. Los agricultores han comenzado a reconvertir viñedos en plantaciones de pistacho, a pesar de que se considera una inversión a largo plazo, ya que se requieren varios años antes de obtener cosechas rentables.

En España, la producción de pistacho también está en crecimiento, aunque las cifras oficiales y los informes independientes difieren considerablemente. La Comisión Sectorial del Pistacho de Castilla-La Mancha anticipa una cosecha de aproximadamente 8.100 toneladas para la comunidad y unas 9.000 toneladas a nivel nacional. Este cultivo ha cobrado relevancia no solo por los cambios climáticos, sino también por su creciente rentabilidad, impulsada por la demanda internacional y factores geopolíticos, en particular las tensiones entre Estados Unidos e Irán. Al igual que en Francia, el pistacho se perfila como una alternativa viable para los agricultores en un contexto de sequía y cambio climático.