El último informe 'Lancet Countdown' sobre salud y cambio climático en Europa revela que España es uno de los países más vulnerables a los efectos del cambio climático. Desde 2015, se han estimado cerca de 130 muertes por millón de habitantes debido al calor, cifra que representa un notable incremento respecto a los años 90, cuando se registraban 47 muertes por millón. Las provincias más afectadas son Ciudad Real, que ha visto un aumento de decesos por calor de 8,8 a 27 por millón, y Tarragona, que presenta la mayor exposición al calor extremo en bebés menores de un año.
El informe también indica que el calentamiento global favorece la propagación de enfermedades tropicales, con la provincia de Valencia siendo propicia para la transmisión del dengue y Cádiz y Sevilla presentando riesgos asociados al Zika. Además, Ceuta se enfrenta a un alto riesgo de brotes del virus del Nilo Occidental. La capacidad de España para hacer frente a tales desafíos se ve amenazada por un incremento en la frecuencia de incendios forestales, con Melilla identificada como la provincia con mayor peligrosidad y Galicia documentando la mayor deforestación del país, al perder 275.600 hectáreas entre 2016 y 2023.
Las consecuencias de las altas temperaturas no solo causan muertes, sino que también originan problemas de salud multidimensionales, incluyendo golpes de calor, deshidratación y el agravamiento de enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Esta alarmante situación requiere un llamado urgente a las autoridades para fortalecer la resiliencia comunitaria y mejorar las estrategias de vigilancia sanitaria, adaptándose a los crecientes retos derivados del cambio climático.