El Día de la Tierra 2026 destaca la necesidad de una respuesta inmediata a la acelerada crisis climática y al deterioro ambiental, un fenómeno evidenciado por temperaturas récord, aumento de emisiones de CO2 y fenómenos climáticos extremos. Este año, se hace un llamado a gobiernos, empresas y ciudadanos para que, bajo el lema 'Nuestro poder, nuestro planeta', se movilicen hacia una acción concreta, reconociendo que más de 3.800 millones de personas aún carecen de acceso a energía moderna y que la crisis de la contaminación y los residuos plásticos es cada vez más devastadora.
Más de cien organizaciones ecologistas han unido fuerzas para lanzar un manifiesto que denuncia el debilitamiento de las normativas ambientales y reclama un enfoque prioritario en la restauración ecológica. Este acto no solo busca proteger lo que queda, sino también rehabilitar entornos dañados, garantizando la resiliencia de los ecosistemas para preservar la salud y el bienestar social. En este contexto, el proceso de elaboración del Plan Nacional de Restauración se presenta como una oportunidad crucial que debe incluir objetivos audaces y medidas efectivas.
Además, el manifiesto resalta que el retroceso en las políticas ambientales está poniendo en riesgo la biodiversidad, la salud pública y la estabilidad económica, y alerta sobre cómo la erosión de las normas puede favorecer prácticas de alto impacto ambiental. La movilización social se propone como una herramienta fundamental para frenar estos retrocesos, con la convocatoria de una Semana de Acción por la Naturaleza del 30 de mayo al 7 de junio, coincidiendo con el Día Mundial del Medio Ambiente. Este esfuerzo busca visibilizar los problemas ambientales y fomentar iniciativas de restauración, demostrando que la acción colectiva puede generar cambios tangibles en la conservación del planeta.