El Parque Nacional de los Picos de Europa enfrenta serios problemas que afectan tanto a su conservación como al turismo. Los trabajadores de la vertiente cántabra han denunciado un deterioro progresivo en infraestructuras, vehículos y personal, reclamando la atención del Gobierno de Cantabria ante la falta de inversiones. Entre los problemas más destacados, se encuentran las goteras y deficiencias del centro de visitantes de Sotama, así como incidencias eléctricas que han generado malestar entre los vecinos.

La disminución de la plantilla, que ha ido reduciéndose desde que la gestión fue transferida a Cantabria en 2011, complica aún más la situación. Con varios puestos vacantes, los empleados enfrentan una carga de trabajo creciente, lo que repercute en la vigilancia ambiental y el mantenimiento de senderos. Los trabajadores exigen un diálogo con la administración y recursos para garantizar la seguridad y la calidad del parque, un espacio natural crucial que atrae miles de visitantes cada año y es un motor económico para comunidades rurales cercanas.