La Guaira, en la costa de Venezuela, ha sido severamente afectada por dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, que han llevado a las autoridades a declarar la región como zona de desastre. La presidenta interina del país, Delcy Rodríguez, describió la situación como una "verdadera tragedia" para la región, que cuenta con aproximadamente medio millón de habitantes. Los últimos reportes indican al menos 589 muertes y cerca de 3,000 heridos, con potencialmente 6.76 millones de afectados, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

El terremoto tuvo lugar en un día no laborable, lo que aumentó la afluencia de visitantes a la zona. Las imágenes del desastre reflejan edificios destruidos y la dificultad de los servicios de emergencia para atender la situación. La región también recuerda el devastador deslave de 1999 que dejó miles de muertos y causó grandes daños a la infraestructura. En este nuevo desastre, el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar ha sufrido graves daños y está temporalmente cerrado, afectando significativamente la actividad económica de la región, que depende en gran medida del turismo y el comercio por su puerto.

La Guaira es una puerta de entrada a Venezuela y, debido a su situación, se generan dudas sobre cómo se podrán atender las necesidades de la población y la infraestructura crítica, a medida que los ciudadanos ayudan en la búsqueda de sobrevivientes y en la recuperación de cuerpos.