El encarecimiento de los precios del diésel y la gasolina ha impulsado el interés por los vehículos eléctricos en España, ya que estos se presentan como una alternativa viable. Durante el primer trimestre de 2026, las matriculaciones de vehículos 100% eléctricos aumentaron un 39%, alcanzando 30.702 unidades. Sin embargo, la incertidumbre económica puede ralentizar las decisiones de compra de los consumidores, afectadas por las tensiones en el suministro energético y el incremento de los precios eléctricos, tal y como advierten expertos del sector.

La electrificación del transporte, esencial para una transición energética sostenible, sigue enfrentando retos, especialmente en el segmento del transporte pesado, que apenas cuenta con un 1% de cuota de mercado. Las organizaciones del sector, como Anfac y Faconauto, están pidiendo un liderazgo institucional que incluya un plan nacional para la infraestructura de recarga y incentivos económicos que faciliten la adopción de vehículos eléctricos pesados.

Por otro lado, Extremadura está enfocada en convertirse en un líder europeo en la producción de vehículos eléctricos y tecnologías de hidrógeno verde, buscando captar inversiones de empresas chinas. El Gobierno extremeño ha lanzado una ambiciosa estrategia para atraer proyectos industriales, destacando la planta de Hunan Yuneng en Mérida, que representa una inversión cercana a los 800 millones de euros destinada a la producción de materiales para baterías eléctricas. Este impulso puede transformar la economía de la región y posicionarla como un centro industrial clave en Europa, complementando los esfuerzos de electrificación en el país y destacando su importancia en la cadena de valor del coche eléctrico y las energías renovables.