La crisis energética ha resaltado la vulnerabilidad de Europa ante su dependencia de combustibles fósiles y ha impulsado la electrificación del transporte. España se posiciona como un candidato ideal para convertirse en un hub europeo de electromovilidad, gracias a su sólida industria automovilística y capacidad para generar energías renovables. La directora de T&E España, Isabell Büschel, enfatiza la urgencia de modernizar la fiscalidad del automóvil y aumentar la inversión en redes eléctricas para facilitar esta transición. Aunque el costo mensual de un vehículo eléctrico en España es de aproximadamente 48 euros, es notablemente más bajo que el de un coche de gasolina que ronda los 149 euros. Este ahorro significativo de entre el 55% y el 66% es especialmente atractivo para flotas profesionales.

A pesar de estas ventajas, en 2025, solo el 8,8% de los vehículos matriculados en España eran eléctricos, una cifra que se sitúa muy por debajo del 18% de la media europea, lo que coloca al país en la posición 15 en cuanto a electrificación del transporte. Para abordar estos desafíos, es crucial una reforma fiscal ambiental y la mejora de la infraestructura de recarga. Esta modernización beneficiaría tanto la economía como el medio ambiente y es vital para evitar que España quede rezagada en la transición hacia una economía más ecológica. Además, cambiar la percepción social sobre la electromovilidad, especialmente en el transporte pesado, es esencial para acelerar su adopción. La colaboración entre el sector industrial e instituciones es clave para avanzar en este sector, especialmente en el contexto de la crisis energética que exige prácticas más sostenibles y resilientes.