España está atravesando una transformación significativa en su modelo energético, impulsado por el aumento de la generación a partir de fuentes renovables, que ha alcanzado el 57% en 2025, según BBVA Research. Este cambio significa que el país se vuelve más resistente a los precios internacionales del gas, lo que se traduce en una disminución de las emisiones y una mayor seguridad energética. La generación eléctrica con combustibles fósiles ha caído del 32% en 2022 al 17% actualmente, lo que reduce la dependencia de combustibles importados.
A pesar de la baja en el precio mayorista de la electricidad gracias a la mayor penetración de energías renovables, los consumidores aún sienten que sus facturas no disminuyen en la misma proporción, debido a costos adicionales como peajes y servicios necesarios para mantener la estabilidad del sistema. La dependencia energética exterior de España se sitúa en aproximadamente un 68%, lo que indica que todavía necesita importar energía para cubrir la demanda. Para abordar estos desafíos, se hace imperativo electrificar más la economía, impulsando la movilidad eléctrica y la gestión eficiente de la demanda.