El Ayuntamiento de Valencia trabaja en el Parque de Desembocadura, un ambicioso proyecto que contempla más de 100.000 metros cuadrados de zonas verdes que conectarán el Jardín del Turia con el mar Mediterráneo. La iniciativa no solo busca embellecer el entorno, sino también mejorar la calidad de vida de los vecinos de barrios como Natzaret, que durante años han estado desconectados de la costa.
El proyecto incluye la creación de un bosque urbano, parques infantiles, un canal de agua, un mirador y zonas de descanso. Las obras están previsto que cuesten 18,3 millones de euros, financiados en su mayoría por la Autoridad Portuaria de Valencia. Además, se realizará una renaturalización del área, respetando la biodiversidad del lecho del río y recreando parte de su antigua naturaleza.
Este nuevo pulmón verde no solo tiene un impacto estético, sino que también busca ofrecer beneficios tangibles para la salud física y mental de la población, al reducir la contaminación y el calor urbano. Asimismo, contribuirá a que el 97% de los habitantes de Valencia tenga acceso a espacios verdes urbanas, cumpliendo con los estándares de la Organización Mundial de la Salud para mejorar la calidad de vida en la ciudad.