El Gobierno de Canarias, junto con el Cabildo de Gran Canaria, ha puesto en marcha un Plan de Recuperación del drago de Gran Canaria (Dracaena tamaranae) para garantizar la supervivencia de esta especie endémica, que está catalogada en peligro de extinción. Este plan, con una inversión superior a un millón de euros, se implementará durante cinco años y se centrará en la conservación de los dragos, cuya población silvestre, según el último censo de 2023, se limita a apenas 61 ejemplares localizados en zonas de difícil acceso, como Rampa de Tauro y Fataga-Vicentillos.
Las acciones del plan incluirán la plantación de nuevos ejemplares, la recolección y conservación de semillas, así como el control de las amenazas que enfrenta la especie, tales como la presión de herbívoros introducidos y la degradación de su hábitat. Además, más de 1.700 hectáreas han sido estipuladas como áreas críticas para la conservación del drago. Un grupo de trabajo técnico integrado por representantes del Gobierno y del Cabildo supervisará periódicamente el progreso del plan, enfatizando el carácter riguroso y científico de esta iniciativa, lo que fue destacado por el consejero de Transición Ecológica, Mariano Hernández Zapata.