Mohamed Salem, un artista y agricultor saharaui de 23 años, ha establecido un jardín nómada en el campamento de refugiados de Esmara, en medio del desierto del Sáhara. Este huerto experimental tiene como objetivo asegurar un futuro más saludable e independiente para su comunidad a través de la producción de alimentos frescos. El proyecto se basa en un sistema innovador llamado sandpónico, que utiliza arena y agua, junto con excrementos de pescado como fertilizante, logrando un ahorro de hasta un 95% de agua en comparación con la agricultura tradicional.
En su jardín, Salem cultiva diversos productos como tomates, lechugas y pimientos, integrando prácticas sostenibles que a su vez crean un ciclo cerrado de recursos. Además, ha lanzado iniciativas educativas para involucrar a los más jóvenes y fomentar el interés por la agricultura. Su trabajo ha sido reconocido internacionalmente, obteniendo el premio Joven por el Clima 2025 en el MoMA, donde se destacó la importancia de su labor en la lucha contra el cambio climático y la mejora de la soberanía alimentaria en su comunidad.
Salem comparte su experiencia con amigos y colaboradores, y espera inspirar a otros saharauis a adoptar prácticas sostenibles. Su huerto, que combina arte y agricultura, busca demostrar que la vida puede florecer incluso en las condiciones más adversas, abriendo un camino hacia un futuro más resiliente para su gente.