Un equipo internacional de científicos ha realizado un asombroso descubrimiento al extraer ADN de excrementos fosilizados, o coprolitos, de ardillas terrestres que vivieron hace hasta 700.000 años en el permafrost del norte de Canadá. Este hallazgo permite reconstruir ecosistemas completos que existieron durante el Pleistoceno, revelando la presencia de especies como mamuts lanudos, bisontes prehistóricos y diversos depredadores. Además, se identificaron más de 200 grupos de plantas, lo que aporta importantes datos sobre la biodiversidad del pasado.

Las condiciones del permafrost han actuado como una cápsula del tiempo, preservando de manera excepcional material genético que podría superar a los huesos en eficacia para el estudio evolutivo. Los investigadores sugieren que entender estos ecosistemas antiguos puede ofrecer información crucial para abordar cómo reaccionan los ecosistemas actuales ante el cambio climático, así como abordar procesos de extinción y evolución. Este avance promete cambiar la forma en que se estudia la paleontología y la biodiversidad, posicionando a los coprolitos como herramientas clave para la ciencia del futuro.