La reciente jornada en el Congreso de los Diputados ha puesto de relieve la intersección entre la transición energética y el mundo rural, donde se urgió a encontrar maneras de implementar energías renovables que respeten el territorio. A pesar del consenso sobre la importancia de proteger los suelos agrícolas, los expertos subrayan que la verdadera amenaza para el campo español es el avance del cambio climático, exacerbado por la dependencia continua de combustibles fósiles.
La discusión gira en torno a cómo avanzar hacia un modelo energético que elimine el uso de fósiles sin comprometer la agricultura. Estrategias como la agrovoltaica emergen como soluciones que permiten combinar la producción agrícola con la generación de energía. Además, se destaca que un desarrollo sin planificación puede agravar problemas como la desertificación y la pérdida de productividad agraria. Por este motivo, la coordinación entre energía renovable y sector rural se plantea como imprescindible para asegurar un futuro sostenible y viable.