El futuro de los motores térmicos se enfoca en una transformación que abandonará la dependencia exclusiva del petróleo, buscando la hibridación con sistemas eléctricos y la utilización de combustibles renovables. Aunque cuestionados por su impacto ambiental, se espera que los motores de combustión mantengan un rol relevante en la movilidad sostenible gracias a su autonomía y capacidad energética. En esta evolución, se integrarán biocombustibles, hidrógeno, y e-fuels, que permitirán reducir las emisiones de CO2 a casi cero.

Los fabricantes están desarrollando motores más compactos y eficientes, diseñados para funcionar en simbiosis con sistemas eléctricos, optimizando así el rendimiento. Las tecnologías avanzadas como turbocompresores, ciclos de combustión inteligentes y motores diésel se adaptarán principalmente a vehículos comerciales pesados, mientras que el enfoque general estará en mejorar eficiencia y reducir el consumo. La clave será combinar las ventajas de la propulsión térmica y eléctrica, apuntando hacia un futuro de movilidad más limpio y eficiente.