El Informe Mundial sobre el Estado de los Edificios y la Construcción (2025-2026), elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Alianza Global para los Edificios y la Construcción (GlobalABC), señala que el sector de la construcción contribuye un 37% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Las emisiones operacionales alcanzaron 9,9 gigatoneladas de CO2 en 2024, lo que representa un incremento del 1% respecto al año anterior. Este aumento se da en un contexto donde la demanda de energía en el sector también creció un 2%.
El informe enfatiza la falta de políticas efectivas para acelerar la descarbonización del sector. Aunque se han realizado progresos con la disminución de la intensidad energética y la creciente certificación de edificios ecológicos, el crecimiento continuo de la superficie edificada ha resultado en un estancamiento. Para cumplir con los compromisos climáticos, es crucial invertir 5,9 billones de dólares en eficiencia energética antes de 2030. Esta inversión no solo permitiría reducir las emisiones, sino que también mejoraría las condiciones de vida y fortalecería la resiliencia ante el cambio climático. Además, se destaca que se requiere una alineación de las políticas de construcción con los planes climáticos nacionales para abordar simultáneamente la crisis de vivienda y la emergencia climática.