Un reciente estudio publicado en la revista Coral Reefs ha documentado cómo las tortugas marinas verdes hawaianas (honu) se alimentan de Chondria tumulosa, una macroalga invasora que amenaza los arrecifes de coral en Hawái. Aunque el consumo de esta alga podría ayudar a reducir su biomasa, existe la preocupación de que las tortugas, al moverse entre atolones, puedan dispersar fragmentos del alga.
Desde su detección en 2016, Chondria tumulosa ha ido invadiendo más de 101 kilómetros cuadrados de hábitat arrecifal, sofocando corales vivos. En una investigación, se comprobó que las tortugas ingerían entre el 25% y el 45% de su dieta en esta alga, lo que representa un indicativo de su potencial para ayudar a controlar esta especie dañina. Sin embargo, los científicos advierten que este comportamiento también podría contribuir a la propagación del alga si los fragmentos excretados sobreviven a su tránsito digestivo.
Además, se sugiere que fortalecer el monitoreo mediante técnicas de ADN ambiental podría ser crucial para detectar su presencia de manera temprana en áreas sensibles. Papahānaumokuākea, donde ocurre esta problemática, es una de las áreas marinas protegidas más grandes del mundo, y la gestión eficaz del ecosistema requiere un enfoque combinado de monitoreo y prevención, dada la interconexión entre las tortugas y el alga invasora.