Una reciente investigación señala que el calentamiento de los océanos está provocando un incremento en la intensidad de los ciclones tropicales al cruzar áreas de olas de calor marinas. Este fenómeno, que se caracteriza por mantener temperaturas oceánicas anómalamente altas, se asocia con un aumento del 60% en los desastres multimillonarios, es decir, aquellos que causan pérdidas superiores a 1.000 millones de dólares. Los expertos advierten que las olas de calor marinas están afectando a más del 50% de los ciclones que llegan a las costas, lo que implica un riesgo significativo para las comunidades costeras.

La investigación revela que estos eventos atmosféricos suelen intensificarse en las últimas horas previas a tocar tierra, complicando así la gestión del riesgo y la capacidad de respuesta de las autoridades ante un desastre inminente. Por ejemplo, el huracán Otis pasó de tormenta tropical a un devastador huracán de categoría 5 en menos de 24 horas, dejando a su paso enormes daños en Acapulco. Además, la tendencia a que la intensidad de estos fenómenos aumente implica la necesidad de replantear patrones de evacuación y de infraestructura costera, que podrían no estar preparados para este nuevo escenario climático.

El estudio también conecta estas olas de calor con el cambio climático a largo plazo, puesto que el océano ha absorbido más del 90% del exceso de calor debido a las emisiones de gases de efecto invernadero. Por ello, tanto la adaptación en la gestión del riesgo como la reducción de emisiones deben ser prioridades para mitigar los impactos de las futuras tormentas.