Un reciente estudio ha revelado que el escenario climático más extremo, que predecía un aumento de 4,5 ºC para el año 2100, ha sido ajustado a una estimación de cerca de 3,5 ºC. Esta mejora se atribuye al avance de las energías renovables, como la solar y la eólica, que se han vuelto más competitivas en comparación con los combustibles fósiles. Sin embargo, los científicos subrayan que este ajuste no significa que el problema del cambio climático esté resuelto, ya que un incremento de 3,5 ºC seguiría teniendo consecuencias severas para el planeta, incluyendo olas de calor extremas y presiones sobre los recursos hídricos y agrícolas.

El estudio se enmarca en el nuevo conjunto de escenarios ScenarioMIP-CMIP7, que incluye diversas proyecciones sobre emisiones y uso del suelo. Según la Agencia Neerlandesa de Evaluación Ambiental (PBL), el escenario de emisiones más altas ha caído por debajo de los anteriores estándares de riesgo extremo. Sin embargo, la investigación también alerta de que los incrementos de temperatura podrían seguir después de 2100, complicando aún más los esfuerzos por mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 ºC, lo que parece inalcanzable sin recortes drásticos en emisiones de gases de efecto invernadero.