La Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC) es fundamental para regular el clima global, transportando agua cálida desde los trópicos hacia el Atlántico Norte. Recientes estudios indican que este sistema, que ha funcionado durante milenios, podría estar debilitándose a niveles históricos, con una posible reducción de entre el 43% y el 59% para el año 2100, siendo la cifra media de un 51% en comparación con los niveles del siglo XIX. Este deterioro no solo tiene repercusiones climáticas para Europa, donde podría haber inviernos severos con temperaturas tan bajas como -40°C, sino que también podría derivar en sequías más intensas y alteraciones significativas en los ciclos hídricos que afectan a la agricultura y otros sectores críticos.

Además, el colapso de la AMOC podría incrementar el nivel del mar en entre 50 y 100 centímetros, elevando el riesgo de inundaciones en las zonas costeras. La presión adicional provocada por el deshielo y los cambios en los patrones de lluvia exacerbará aún más las condiciones del clima. Ante estos escenarios alarmantes, los científicos subrayan la necesidad urgente de actuar para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y dar un impulso a la transición hacia las energías renovables. La continua vigilancia y monitorización de la AMOC es vital, dado que aún existen muchas incertidumbres acerca de la magnitud y el cronograma de su posible declive.