La correcta identificación de las fases de vida de las tortugas marinas es vital para su conservación. Mientras que en el lenguaje cotidiano se les puede nombrar como 'tortuguitas' o 'crías de tortuga', en el ámbito científico se utilizan términos más precisos como 'neonato' para las recién nacidas y 'juvenil' para aquellos que ya no están en esa fase inicial. Esta distinción es crucial, ya que cada etapa enfrenta distintos riesgos y requiere de estrategias específicas de protección.

En España, se están implementando diversos programas de seguimiento y conservación, especialmente en zonas de anidación como Almassora (Castellón) y las Islas Baleares, donde se han liberado crías y se marcan por satélite para rastrear su desarrollo. Además, las amenazas se extienden más allá del mar; la iluminación artificial en las playas puede desorientar a las crías, complicando su búsqueda del agua. Por lo tanto, la sensibilización y la acción comunitaria son esenciales para mitigar estos impactos y proteger a las tortugas desde su nacimiento hasta la adultez.

El futuro de estas especies, que presentan tasas de supervivencia muy bajas, depende en gran medida de la gestión adecuada de sus hábitats de anidación y el apoyo continuo a sus programas de conservación.